BUENOS AIRES -- Con el viaje a España se cierra una etapa de la preparación para los Juegos Olímpicos. Pasaron los primeros 24 días de entrenamientos, que sirvieron de acondicionamiento físico y para instalar la táctica del equipo. Aún cuando algunos de nuestros jugadores se conocen, siempre necesitan un período de readaptación y de ensayo de los sistemas de juego.
Durante estas semanas afrontamos situaciones que provocaron vivencias especiales para el grupo. A aquella renuncia inicial, por problemas personales, de Leonardo Mainoldi, se sumaron otras alternativas que debimos asumir en el día a día.
Una de ellas fue la preparación accidentada de Carlos Delfino, quien es protagonista de una situación delicada, aún no resuelta. A pesar de eso, se debe resaltar su decisión de integrar la selección nacional en un año en el que no estaban dadas las condiciones ideales para él: la paternidad que afrontará el martes 17, su rehabilitación de una cirugía, su condición de agente libre en la NBA y que no se pudo concretar un seguro que lo proteja a lo largo de todo este proceso.
Valoro que haya estado con nosotros desde el primer día, a pesar de estas condiciones que mencioné. Decidí apoyarlo e incluirlo en el plantel para Londres, además, por su gran calidad, porque será un jugador fundamental en el torneo olímpico y también como apuesta a futuro, ya que se trata de uno de los hombres que sostendrá al seleccionado en los próximos años.
Pero como ya se hizo habitual, la vida alrededor de esta selección de básquetbol es muy intensa y siempre ofrece momentos especiales. Uno de mucha alegría lo protagonizó Pablo Prigioni, con su acuerdo con New York Knicks para jugar en la NBA.
Esta noticia fue muy festejada por todo el grupo, porque entendió que es fruto de su trabajo, de su mentalidad siempre positiva y de su ambición incansable, aún para un deportista de 35 años. Si bien fue un logro personal de Pablo, todos sus compañeros se sumaron para disfrutarlo.
A su vez, también nos tocó compartir el cambio de equipo en la NBA de Luis Scola, generando en él y en el entorno, una gran incertidumbre. Fue imposible no estar atentos a la preocupación del capitán del equipo acerca de su futuro. Esto provocó expectativas lógicas, que se disiparon cuando se supo que Phoenix Suns será su nuevo destino, donde descontamos que continuará su brillante carrera.
Sin embargo, se sabe que el momento particular de esta etapa fue la elección de los 12 jugadores definitivos que participarán de los Juegos Olímpicos de Londres. Como entrenador jefe de este equipo soy el absoluto responsable de esta decisión, en la que siempre coloco los intereses del equipo por delante como único argumento.
Uno de los temas que desde afuera de la selección se veían más atractivos era saber por quién me decantaría como segundo base. Dentro del nivel parecido que hoy muestran Nicolás Laprovíttola y Facundo Campazzo, me decidí por este, debido a que su despliegue defensivo y su capacidad para revolucionar un partido, le ofrecen una alternativa distinta al equipo.
Por lo que muestra en la actualidad y por la proyección que insinúa, también podría haber estado Laprovíttola. Si progresa físicamente tiene muchas posibilidades de integrar la selección durante los próximos largos años.
La otra decisión fue la de que Marcos Mata integre el equipo definitivo. Acá me apoyé en la aportación defensiva y la actitud rebotera que puede sumar este alero, que cuenta para eso con una estatura internacional.
Esta elección está emparentada también con que en Londres nos enfrentaremos con algo no habitual, como será a jugar sin Fabricio Oberto, un hombre fundamental en la estructura defensiva del equipo durante muchos años.
En Mar del Plata la experiencia me indicó que con Emanuel Ginóbili y Delfino en el puesto de escolta, se me hizo difícil encontrarle un hueco para que se desarrolle un gran jugador como Paolo Quinteros.
Ante esta situación, en la que no se trata de un jugador con garantías previas de participación en el juego, preferí invertir en un hombre de 26 años, que será valioso en el futuro inmediato del seleccionado.
En los siete partidos de preparación realizados hasta ahora logramos instalar el sistema táctico. En España, la próxima parada antes de llegar a Londres, apuntaremos durante esos 9 días al perfeccionamiento de lo que es nuestro plan de juego.
Seguramente subir la velocidad de ejecución del equipo y aceitar y ajustar pequeños detalles, como los ángulos de las cortinas o la correcta ubicación de los jugadores sin balón en las ofensivas, están entre nuestros objetivos inmediatos.
Además buscaremos jugar al nivel más alto posible contra los dos principales aspirantes a la medalla de oro en Londres, como son Estados Unidos y España. Esto significará una gran exigencia y un bonito desafío para todo el grupo. Ya les contaré desde esta columna cómo está marchando todo en nuestro próximo encuentro.

